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Desafío de las Escuelas de Diseño y Comunicación: Poner en el centro a las personas para trabajar por una sociedad mejor.

Angelina Vaccarella Abiuso. Directora de Área Escuelas de Diseño y Comunicación de Duoc UC.

En el mes de agosto fuimos invitados por el área de Innovación e Investigación Aplicada a participar de un Taller de Líneas Prioritarias, que nos permitiera definir cuáles serían las principales tendencias y líneas de desarrollo que desafiarían al Área Escuelas de Diseño y Comunicación de aquí al 2030. Para ello conformamos un equipo con la dirección de la Escuela, Subdirectores de Áreas, Analistas, cuatro directores de Carrera y dos docentes, quienes en dos jornadas de trabajo dimos forma a un esquema que identificaba las principales tendencias y ejes de acción de nuestra área. Además, visualizamos algunos productos y aplicaciones, así como también las tecnologías y habilitadores necesarios para su desarrollo.

En ese entonces el gran tema que surgió del análisis y reflexión, y que lo relevamos como el elemento clave que debiese definir el actuar de nuestros futuros comunicadores y diseñadores, fue la visión de un nuevo Orden Social, respondiendo a las estructuras de vida que veíamos venir de aquí al 2030 dadas por las nuevas condiciones demográficas, socioeconómicas, medioambientales, tecnológicas y los recursos disponibles, entre otras. Sin embargo, jamás nos imaginamos que exactamente dos meses después, nuestro país estaría demandando, con tanta vehemencia, un nuevo Orden Social.

 

Infografía Líneas Prioritarias escuelas de Diseño y Comunicación, Agosto 2019

 

Si esta columna la hubiese escrito hace un par de semanas atrás, probablemente el foco estaría en los desafíos asociados a la transformación digital, a los nuevos hábitos de consumo, las multiplataformas y a las tecnologías y habilitadores necesarios para el desarrollo de productos y aplicaciones como la Inteligencia Artificial, la Impresión 3D o la Domótica, pero la reflexión no puede estar ajena a la realidad que estamos viviendo como país. Hoy más que nunca estamos llamados también a repensar los desafíos del Área Escuelas de Diseño y Comunicación, ya que somos parte de la formación de los jóvenes que hoy son quienes están demandando mejorar sus condiciones de vida, manifestando una tremenda insatisfacción tanto de ellos como de sus familias.

Hay muchas teorías que tratan de explicar esta explosión social. Basta con ver solo un poco de televisión o redes sociales con posturas diferentes de acuerdo con el tinte político, pero todas tienen algo en común y es que pareciera ser que ha existido una desconexión entre las prioridades del Estado y del sector político con las reales necesidades de las personas y las soluciones entregadas. Se habla de una diferencia generacional entre quienes gobiernan y quienes demandan: yo más bien creo que es falta de habilidad para observar, escuchar, levantar información, identificar problemáticas u oportunidades y responder con soluciones concretas. Algo que parece bastante evidente para quienes hemos trabajado en Diseño o en Comunicación, ya que son fases identificables en metodologías de desarrollo de proyectos, pero que son muy difíciles de implementar si no se desarrollan las habilidades necesarias ni se focalizan los esfuerzos en las problemáticas que realmente le importan a la sociedad.

En este escenario es que la Visión definida por nuestra Área Escuelas cobra el mayor de los sentidos: “mejorar la calidad de vida de las personas contribuyendo transversalmente al desarrollo social, cultural y económico a través de soluciones innovadoras y de alto impacto”. Esta definición nos llama hoy más que nunca a fortalecer el desarrollo de la empatía como base de nuestra creatividad, aquella que nos permite ver y entender el mundo a través de los ojos de otras personas, como elemento esencial para poder diseñar productos y servicios y comunicar contenidos y mensajes centrados en los usuarios y sus necesidades y no en nuestras propias ideas preconcebidas. Debemos apuntar a una calidad de vida universal. Tenemos grandes responsabilidades en el desarrollo de productos y servicios inclusivos, estandarizados o personalizables para responder a los requerimientos de todas las personas, sea cual sea su condición, género, raza o nacionalidad. Utilicemos todas nuestras metodologías y herramientas y saquemos todo nuestro potencial para construir una sociedad más justa e igualitaria.

Nos encontramos en una sociedad que anhela nuevos hábitos de vida, marcados por la necesidad de las nuevas generaciones de contar con los recursos, flexibilidad y libertad para poder alcanzar sus sueños, así como por las aspiraciones de los adultos mayores de terminar sus vidas con condiciones socioeconómicas que les permitan gozar de salud, estabilidad y de tiempo necesario para disfrutar de lo que han construido. Es aquí donde se nos abren grandes espacios y oportunidades para poder innovar y poner en valor las capacidades creativas de nuestra área, anticipándonos a nuevos hábitos de consumo, nuevas estrategias educativas, nuevas plataformas de comunicación, nuevos grupos de interés, nuevas formas y espacios de entretención, entre otros. Todo esto nos invita a identificar nuevas necesidades y requerimientos y entregar respuestas y soluciones cada vez más inmediatas, adaptables, portables e interactivas, en un mundo que además está cada vez más conectado por el uso de la tecnología, por lo que las exigencias y demandas son mayores. En este escenario es relevante también, entender la tecnología como una herramienta que nos permite y facilita el trabajo, haciendo de ella una “aliada” más humana y cercana, segura y beneficiosa para las personas.

Otro objetivo prioritario y del cual nos tenemos que ocupar como área, es el de la Sostenibilidad, entendida como el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras, garantizando un equilibrio entre el crecimiento económico, el bienestar social y el cuidado medioambiental. En este sentido es imperante la necesidad de instaurar la Economía Circular como concepto guía para el desarrollo de la Industria, promoviendo la adopción de estrategias de consumo y producción responsable que impacten directamente en la economía del país, así como en la disminución de desechos por medio de la prevención, reducción, reutilización y reciclaje. La contaminación desafía al diseño para avanzar en el uso de energías limpias y la utilización eficiente de materiales más amigables con el medio ambiente, así como desafía a las comunicaciones para educar y promover conductas que generen cambios de comportamiento significativos en las personas y en la sociedad.

En este punto también es importante revisar la Sostenibilidad de nuestro propio sector, por lo que se hace necesario más que nunca trabajar articuladamente entre academia, profesionales, empresas y gremios, para que entre todos podamos elevar la vara de la Industria Creativa, que si bien sabemos tiene un alto potencial de crecimiento, se constatan brechas en torno a la calidad y cantidad de empleos con respecto al promedio nacional.

Por último, quisiera hacer una invitación a nuestros alumnos y docentes a no quedar indiferentes ante los acontecimientos que hemos vivido estas últimas semanas. Reflexionemos desde cada una de nuestras Escuelas y Carreras para ver cómo podemos ser agentes de cambio a través del rediseño de lo materialmente perdido y desde la creación de nuevos puentes de comunicación que nos permitan dialogar y retomar la paz y tranquilidad de todos los chilenos.

Como Área de Escuelas de Diseño y Comunicación creemos que todos quienes formamos parte de la Industria Creativa, tenemos el deber de trabajar por una sociedad mejor.

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