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La TV y la autorregulación de la industria

Alejandro Moraga 2Por Alejandro Moraga B.- Publicista, Docente Instructor carreras de Comunicación, Duoc UC sede Plaza Vespucio.

 

Para ninguno es un secreto que la TV como la conocemos está sufriendo grandes transformaciones, pero el punto es que la industria responde y se transforma de acuerdo a la manera en que se construye la relación con los espectadores.

tv basura

 

LOS CONTENIDOS Y EL RESPETO

Hoy más que nunca la frase cliché “Una relación debe estar fundada en el respeto” parece estar más vigente que nunca; las señales son claras, una industria que piensa que sus consumidores son una especie de invertebrados que disfrutan con cualquier cosa, que someten a las audiencias a contenidos impuestos y ajenos a toda valoración social o de contexto, pero lo que digo no es nuevo, es más, parece un discurso que está en la sobremesa de muchos hogares, pero que hoy trataré de fundamentar con algunos datos.

Nadie puede dudar que la “Revolución Pingüina” marcó el punto de inflexion de lo que hoy puede llegar a ser la reforma de educación más importante desde el gobierno de Diego Portales, estaba plagada de situaciones políticas, sociales, humanas -entre otras- que podían dan lugar hasta para un libro, una película y claro una serie de TV. Bajo este contexto se grabó una gran serie y yo la ví, se llamaba EL REEMPLAZANTE una muy buena historia, mezcla de la efervescente situación estudiantil y el guión de la película “Mentes Peligrosas” y aquí la primera falta de respeto, se transmitía a las 23:00 hrs. No podía ser a otra hora las personas, el público de este país debían ver un reality. (13-13)

Veamos otro caso CANAL 13 Cable, ¿no les pasa cuando lo ven, les dan ganas que sea la señal abierta del 13?. Esto es muy “jodido” por decir lo menos, casi emblemático cuando de juzgar contenidos se trata, el canal que está lleno de interesantes programas, una visión de un mundo amplio de cultura, buena conversación, viajes, reportajes, es hoy parte de la oferta de cable y no puede llegar a todos los hogares, en cambio el 13 “normal” hace mucho tiempo que perdió el norte, nos deleita con una parrilla programática que deja mucho que desear y ojo que no es culpa de Los Simpson que es uno de los programas intelectualmente más desafiantes que nos entrega (mis respetos a Matt Groening).

¿Qué me dicen de la teleseries “turcas”? A estas alturas están en la sobremesa de muchas conversaciones, y creo que las razones por las cuales son preferidas en muchos hogares son diversas, pero acogiendo la primera enmienda de las leyes de los publicistas, “debes escuchar a las personas”. Me dediqué durante algún tiempo a conversar para saber que opinan sus telespectadores, qué los lleva a ver este tipo de contenidos y creo que al escuchar a la vecina, la tía, mi suegra, el chofer de la micro, el diagnóstico es simple, es el  pensar en las personas, en lo que necesitan y mejor aún con lo que se identifican (la naturaleza de todo insight). Es ese guión donde la gente, las familias y las mujeres son valoradas, en un mundo de guaguas perdidas, cegueras automáticas y narco tráfico truculento como parte medular de las tramas desde hace muchos años.

Es entonces el escuchar al público la gran fórmula, pero en Chile, existe un organismo regulador de la televisión, el CNTV, pero no cumple la función adecuada. Las cabezas de este medio son generalmente empresarios que auspician en TV, por lo que la censura a los contenidos sería una contradicción por parte del CNTV. Hay un conflicto de interés enorme y no existe en Chile un verdadero organismo regulador que filtre la programación, un organismo que disminuya las horas de ‘Farándula’ y potencie más educación, cultura, historia ni contenidos porque existen intereses económicos.

Los factores mencionados; la publicidad, el rating, el no-filtro a la programación hace que la calidad de la Televisión Chilena baje y no se aproveche este gran medio de comunicación. Se tiene que dejar de ver  a la Televisión como una empresa en donde yo pueda invertir mi dinero y hacerme más rico y poderoso.

Los canales nacionales deben jugar un rol más serio y comprometido con el país telespectador, ya que en muchos hogares está todo el día encendida y a través de ella muchos inetgrantes de diversas familias se educan, entretiene e informan.

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